- Priorización de agenda de Seg y Def
- Optimizar instancias bi-multilaterales
- Alta valoración de las instituciones de Seg y Def.
- Consenso en interagencialidad
- Desarrollo de la Industria de Defensa
- Formalización de las MOOTW
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Son una condición esencial para que los Estados puedan alcanzar el desarrollo y bienestar común de sus ciudadanos. La gestión de riesgos y amenazas, debe ser considerada como una responsabilidad inalienable para cualquier gobierno. |
La necesidad de una agenda de seguridad y defensa
La falta de seguridad ciudadana en América Latina y el Caribe ha sido considerada durante mucho tiempo como un factor importante que obstaculiza el desarrollo en la región. Datos recientes muestran que, aunque los homicidios han disminuido en muchos países en los últimos años, ALC sigue siendo la región más violenta del mundo, con niveles de criminalidad consistentemente por encima de niveles epidémicos. Una cultura de impunidad, sistemas de justicia débiles, falta de confianza en las fuerzas policiales, desigualdades persistentes y falta de oportunidades socioeconómicas son solo algunos de los factores que incentivan las actividades criminales.
Los resultados de la investigación “Global Law & Order 2022″, en el que se mide la sensación de seguridad personal y experiencias con el crimen en 115 países, arroja que los índices de Chile son particularmente bajos. En ese índice, Chile obtuvo un puntaje de 66, que deja al país al mismo nivel de Zimbabwe. Al tope de la lista se ubica Noruega, con una puntuación de 94, es decir, el país más seguro del mundo. En el otro extremo, en tanto, se sitúa Venezuela, como el país más inseguro, con un puntaje de 53. A nivel latinoamericano, solo registran puntajes peores que Chile: Bolivia (63), México (63), Perú (59) y Venezuela (53). Según el estudio, en Chile solo el 41% de las personas se siente segura caminando sola, siendo el séptimo país con el porcentaje más bajo en esta pregunta: un índice incluso peor que el de Brasil (45%) y México (42%).
Este panorama y sus pesimistas proyecciones futuras, han puesto a la seguridad, como la primera prioridad entre las demandas y aspiraciones ciudadanas. Los niveles de inseguridad han obligado a muchos países a involucrar a sus Fuerzas Armadas en el combate al terrorismo y al crimen organizado, validando las teorías que aseguran que hoy ya no es posible considerar por separados los temas de seguridad y defensa, pues en los panoramas y los escenarios futuros, se entremezclan y cohabitan riesgos y amenazas comunes y que requieren una acción del Estado en su conjunto, con todas las capacidades de anticipación y de respuesta que sea posible desarrollar y emplear.
Así entonces, las demandas de la sociedad para una mayor presencia y efectividad de todas las capacidades del Estado para combatir las amenazas y prevenir los riesgos, representan una oportunidad para las instituciones de orden y especialmente, para las de defensa, para desarrollar e incremenar sus capacidades operativas, lo que tendrá repercusiones igualmente en los procesos formativos, de equipamiento, de coordinación conjunta e interagencial, entre otras.
Nivel de oportunidad
La evaluación de esta oportunidad tiene una calificación media al 2023, con una leve alza al 2028, manteniento el mismo rango medio. El impacto del aprovechamiento de esta oportunidad es medio al 2023 y alto al 2028. La interpretación de estos valores, es que existe un optimismo moderado de los alcances de esta oportunidad, sea por una falta de acuerdos para lograr incorporar a las Fuerzas Armadas a labores de seguridad interior, o por que habiendo logrado ciertos acuerdos, estos no sean del todo eficacez. En tanto la calificación del impacto, se evidencia que la demanda de la ciudadanía seguiría en aumento.
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La capacidad de un país para sustentar una industria de defensa que le otorgue cierta independencia logistica en lo militar, es considerado un factor estratégico, que determina uno de los factores del poder relativo de un Estado. Para muchos países, contribuye también a la actividad económica, aportando al PIB, genera puestos de trabajo directamente proporcionales al tamaño de las industrias y su producción y aporta al sistema de investigación, innovación y desarrollo. |
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Una inversión necesaria
El actual escenario donde se desenvuelve el sector Defensa se caracteriza por el aumento de la complejidad de los nuevos sistemas de armas y la obsolescencia tecnológica cada vez más rápida, lo que sumado al elevado costo de estos sistemas y los presupuestos restrictivos, lleva a las Fuerzas Armadas de Chile a esforzarse en alargar el ciclo de vida de su equipamiento, emprendiendo varias modernizaciones en este período. El desarrollo de una industria nacional de Defensa se justifica con niveles de inversión que permitan acceder a escalas eficientes de producción para obtener el equipamiento acorde a las capacidades militares definidas.
Situación de Chile
La Política de defensa Nacional de Chile, define que: “para apoyar el desarrollo de las capacidades de la defensa nacional, el país debe atender, además de proyectos de inversión seleccionados y de su financiamiento, dos áreas de actividad: la industria de defensa y el desarrollo tecnológico”
Agrega la Política que: “En materia de desarrollo industrial, emprendimiento e innovación, se apuntará a modernizar el gobierno corporativo de las principales empresas estatales de la defensa –Famae, Asmar y Enaer–, considerando prioritariamente la aplicación de criterios de utilidad estratégica de las mismas, así como también de premisas económicas propias de la actividad empresarial, con el objeto de aumentar su eficiencia y focalizarlas en áreas que correspondan a aquellos criterios”.
Finalmente, en lo que respecta a investigación científica y desarrollo tecnológico, La política señala que: “se acentuará la promoción, donde ello sea eficiente, de una asociación entre las Fuerzas Armadas y entidades nacionales en estos campos para el desarrollo de soluciones locales a algunos de los desafíos estratégicos de la defensa”.Lo expresado en dicho texto, así como la capacidad instalada de las industras antes mencionadas, constituye sin duda una gran oportunidad para continuar desarrollando la industria de defensa, con objetivos y metas más ambiciosas.
Nivel de oportunidad
La calificación de esta oportunidad tiene una probabilidad al 2023 media, con tendencia al alza hacia el 2028, pero manteniéndose en el mismo rango. El impacto se evalúa en un rango alto, tanto al 2023, como en su proyección al 2028.
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En los países democráticos se reconoce la importancia de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública como un elemento fundamental de su estructura, pues se considera que la forma más racional, lógica y justa de resolver el problema (de seguridad interior y exterior) es que cada persona, y la sociedad como un todo, renuncien al uso de la fuerza en legítima defensa y entreguen al Estado el monopolio de esa facultad. De esta forma, el Estado pasa a ser el responsable de garantizar a cada miembro de la sociedad su seguridad y cada persona renuncia a ejercer su derecho a la legítima defensa mediante la fuerza en forma individual o colectiva”. |
Aprobación de las instituciones de seguridad y defensa
La valoración ciudadana de las fuerzas armadas varía en directa relación con la percepción que se produce como consecuencia de una carga y un prestigio histórico y también por situaciones coyunturales que las afectan o, que puedan impactar positiva o negativamente en la población.
Los datos históricos obtenidos de las encuestas de opinión, dan cuenta de lo que la ciudadanía siente en relación a sus fuerzas armadas, percepción que va más allá de la contingencia que genera las variaciones positivas o negativas en los instrumentos aplicados. Esos datos sostenidos en el tiempo, dejan en evidencias que, como instituciones permanentes y fundamentales para la Seguridad y Defensa de la República, ejecutan a cabalidad el mandato constitucional que se les ha encomendado, sujetas a la subordinación de las autoridades, sin importar la tendencia política que tengan. Ello, la ciudadanía lo observa y reconoce.
Las Fuerzas Armadas y de Orden, han tenido una histórica alta valoración, la que últimamente han mantenido e incluso han incrementado. Esta condición es acompañada también una muy buena calificación por parte de las autoridades políticas, lo que genera excelentes condiciones para disminuir limitaciones, principalmente en materia de equipamiento, y dotaciones. Hoy, las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad ostentan niveles de aprobación altos en relación al resto de las instituciones del Estado, condición que pyede ser aprovechada farorablemente en diversas áreas, pero especialmente para el reclutamiento de nuevas vocaciones.
Nivel de oportunidad
La calificación de esta oportunidad es alta y con tendencia o proyección al alza hacia el 2028. Los fundamentos se encuentran justamente en los niveles de aprobación históricos, los que de acuerdo a los escenarios de seguridad y defensa, deberían incrementar la aprobación ciudadana.
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Implica que todos los organismos pertinentes del Estado trabajan en pos del mismo objetivo, que es velar por los intereses de la nación. El convocar y reunir a estamentos políticos, del ámbito de la Defensa y otros, es una señal de que los esfuerzos se están alineado para abordar las distintas dificultades con la complejidad que ameritan; la realidad demuestra que las amenazas y riesgos requieren de un análisis colegiado, integrado, y qué mejor que realizarlo en base a las múltiples interpretaciones, conocimientos y miradas que cada una de las instituciones del Estado. |
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Trabajo en cojunto entre todos los actores que componen un Estado
Los Estados suelen recurrir al trabajo interagencial cuando se enfrentan a situaciones difíciles; cuando ven que las amenazas que los acechan pueden poner en riesgo severamente sus intereses nacionales. Estados Unidos es uno de los mayores exponentes a nivel internacional, cuando repensó sus estructuras de seguridad después del 11S, produciendo lo que se conoce como la “Estrategia de Seguridad Nacional”, y de la cual han derivado una serie de doctrinas y conceptos. En general, los especialistas ven la interagencialidad como la instancia en que dos o más instituciones comienzan a cooperar, estableciendo los mecanismos mínimos para la coordinación de sus tareas.de proveer.
Consenso nacional sobre la importancia de avanzar en materias de mejor coordinación y gobernanza de la seguridad y la defensa, facilitará avanzar en proyectos de interoperabilidad, inteligencia y ciberseguridad.
La clave del trabajo interagencial pasa por la capacidad de coordinar actores, pensamientos e instituciones que, por su propia naturaleza, son diversas; si ya existen diferencias entre las mismas ramas de las fuerzas armadas, la brecha aumenta entre éstas y las instituciones políticas civiles. Lo interesante radica en que esa multiplicidad de experiencias en ningún caso es un factor de riesgo o peligro; muy por el contrario, es un factor multiplicador de oportunidades que enriquece los procesos que se producen al interior de la organización.
Nivel de oportunidad
Parece haber consenso en la cominudad de seguridad y defensa, respecto de la necesidad de consolidar una estrucrura nacional con criterios de interagencialidad, para abordar en mejor forma los problemas de inseguridad del País. La calificación de esta oportindad es de una probabilidad media y con alto impacto, con tendencia al alza hacia eo 2028, en ambos criterios.
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La capacidad de un país para sustentar una industria de defensa que le otorgue cierta independencia logistica en lo militar, es considerado un factor estratégico, que determina uno de los factores del poder relativo de un Estado. Para muchos países, contribuye también a la actividad económica, aportando al PIB, genera puestos de trabajo directamente proporcionales al tamaño de las industrias y su producción y aporta al sistema de investigación, innovación y desarrollo. |
Una inversión necesaria
El actual escenario donde se desenvuelve el sector Defensa se caracteriza por el aumento de la complejidad de los nuevos sistemas de armas y la obsolescencia tecnológica cada vez más rápida, lo que sumado al elevado costo de estos sistemas y los presupuestos restrictivos, lleva a las Fuerzas Armadas de Chile a esforzarse en alargar el ciclo de vida de su equipamiento, emprendiendo varias modernizaciones en este período. El desarrollo de una industria nacional de Defensa se justifica con niveles de inversión que permitan acceder a escalas eficientes de producción para obtener el equipamiento acorde a las capacidades militares definidas.
Situación de Chile
La Política de defensa Nacional de Chile, define que: “para apoyar el desarrollo de las capacidades de la defensa nacional, el país debe atender, además de proyectos de inversión seleccionados y de su financiamiento, dos áreas de actividad: la industria de defensa y el desarrollo tecnológico”
Agrega la Política que: “En materia de desarrollo industrial, emprendimiento e innovación, se apuntará a modernizar el gobierno corporativo de las principales empresas estatales de la defensa –Famae, Asmar y Enaer–, considerando prioritariamente la aplicación de criterios de utilidad estratégica de las mismas, así como también de premisas económicas propias de la actividad empresarial, con el objeto de aumentar su eficiencia y focalizarlas en áreas que correspondan a aquellos criterios”.
Finalmente, en lo que respecta a investigación científica y desarrollo tecnológico, La política señala que: “se acentuará la promoción, donde ello sea eficiente, de una asociación entre las Fuerzas Armadas y entidades nacionales en estos campos para el desarrollo de soluciones locales a algunos de los desafíos estratégicos de la defensa”.Lo expresado en dicho texto, así como la capacidad instalada de las industras antes mencionadas, constituye sin duda una gran oportunidad para continuar desarrollando la industria de defensa, con objetivos y metas más ambiciosas.
Nivel de oportunidad
La calificación de esta oportunidad tiene una probabilidad al 2023 media, con tendencia al alza hacia el 2028, pero manteniéndose en el mismo rango. El impacto se evalúa en un rango alto, tanto al 2023, como en su proyección al 2028.
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Las Operaciones militares distintas de la guerra son operaciones que no implican guerra, combate, amenaza o uso de violencia. Incluyen mantenimiento de la paz, consolidación de la paz, respuesta a desastres, ayuda humanitaria, ingeniería militar, aplicación de la ley, control de armas, disuasión y multilateralismo. La frase y el acrónimo fueron acuñadas por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en el decenio de 1990, pero desde entonces se ha quedado sin uso. Las Fuerzas Armadas Británicas utilizan un término alternativo llamado operaciones de apoyo a la paz (PSO), que esencialmente se refiere a la misma cosa que MOOTW. Del mismo modo, el Ejército Popular de Liberación de China también utiliza un concepto similar llamado actividades militares de no guerra, que se expande en MOOTW e incluye una gama de actividades categorizadas como “Confrontational” “Law Enforcement”, “Aid & Rescue”, o “Cooperative”. |
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La importancia de las MOOTW
En la actualidad muchas de las operaciones de tiempo de paz son combinadas y/o interagenciales, es decir contemplan la participación de varios países y/o la interacción con organizaciones estatales, internacionales, policiales, etc., de diversa índole. En el ámbito internacional existen las Operaciones de Paz, aquellas amparadas por mandatos de las Naciones Unidas (ONU) o acuerdos internacionales y que emplean fuerzas militares para resolver un conflicto en una región determinada. Existen las destinadas a mantener o imponer la paz o que permiten rescatar fuerzas o civiles en áreas de conflicto, también hay operaciones destinadas a impedir actos ilícitos, como la piratería, contrabando, acciones terroristas o el despliegue de fuerzas en apoyo a la comunidad afectada por catástrofes naturales o causadas por el hombre.
Chile ha mantenido desde hace décadas fuerzas u observadores navales desplegados permanente o temporalmente en áreas tan diversas como Camboya, Chipre, los Balcanes, el Medio Oriente, África o Haití. Es interesante destacar que la operación internacional marítima “Atalanta”, que cumplen desde el 8 de diciembre 2008 hasta la fecha varias armadas en el océano Índico, tiene como propósito proteger al tráfico marítimo contra la piratería en el área del cuerdo del África.
Los propósitos del MOOTW pueden incluir disuadir a posibles agresores, proteger los intereses nacionales y apoyar los objetivos de las Naciones Unidas.
Los tiempos de paz y los conflictos representan dos estados de la gama de operaciones militares:
- El tiempo de paz es un estado en el que los poderes diplomáticos, económicos, informativos y militares se emplean en combinación entre sí para lograr objetivos nacionales.
- El conflicto es un entorno único en el que las fuerzas armadas trabajan en estrecha colaboración con los líderes diplomáticos para controlar las hostilidades; y el objetivo nacional se centra en el objetivo de volver a las condiciones de tiempo de paz.
Los retos inherentes a la planificación del diseño, organización y despliegue de las Fuerzas Armadas, son dimensionar adecuadamente el tamaño y las capacidades de los medios militares para todas las circunstancias en que se prevea su empleo y así lograr definir aspectos o cuestiones relacionadas con la presupuestación, capacitación y la estructura de la fuerza.
Situación de Chile
En Chile, el empleo de las Fuerzas Armadas en tareas asociadas al concepto MOOTW, si bien han existido siempre, se han visto incrementadas de manera exponencial. El Libro de la Defensa Nacional (LDN 2017), asume y se fundamenta en la cantidad de desastres ocurridos en los últimos años en el País, afectando a gran parte del territorio nacional y en donde el sector de la Defensa y particularmente las instituciones de las Fuerzas Armadas, cumplieron un rol fundamental en diferentes fases de los desastres.
En el ámbito de la institucionalidad del Sistema Nacional de Protección Civil (SNPC), fueron promulgados importantes documentos normativos entre los cuales se puede señalar la “Política Nacional para la Gestión de Riesgos de Desastres (GRD) y el Plan Estratégico Nacional para la GRD 2015–2018”41, instancias en que han participado representantes del Ministerio de Defensa, EMCO y delegados de las instituciones de la defensa, como integrantes de la Plataforma Nacional de RRD; esto, recogiendo las recomendaciones de las Naciones Unidas en el “Diagnóstico de la Situación de la Reducción del Riesgo de Desastres en Chile”.
La formalización de las MOOTW está en consecuencia a medio camino, pues es necesario que se definan con mayor precisión las capacidades militares que el Estado de Chile requiere desarrollar y mantener y se asignen los recursos presupuestarios para ello, basado en el modelo de planificación militar denominado “por capacidades” (Planning, Programming, Budgeting, and Execution System, PPBES).
Es un desafío para la Defensa Nacional en general y las Fuerzas Armadas en particular, conforme las nuevas áreas de misión declaradas en el LDN 2017 y que las situaciones de desastres son cada vez más frecuentes e intensas, afectando a una mayor cantidad de personas y bienes, algunas de ellas producto de los efectos del Cambio Climático, lo que sumado a las crisis humanitarias internacionales (migraciones), las Fuerzas Armadas tendrán cada vez mayor requerimientos de empleo en este tipo de situaciones, de tal manera que la brecha que se percibe en este estudio, respecto a las normas y estándares internacionales que la Política de Defensa y la doctrina actual aún no han incorporado, le debería demandar procesos de actualización y de capacitación en los cuadros de mando de las instituciones la Defensa, para que en la próxima participación en este tipo de misiones sean más eficaces y eficientes y de esa forma continuar siendo un referente internacional. Se trata en consecuencia de un desafío y simultáneamente de una oportunidad país en esta importante materia.
Nivel de oportunidad
La evaluación a fines del año 2023 de esta oportunidad, es de una presencia media, con una proyección al alza aumentando 12 puntos, para pasar a una clasificación alta. El impacto en tanto se sitúa, en ambas evaluaciones, en un rango alto, aun cuando al 2028 se proyecta igualmente un alza de 6 puntos. Se trata en consecuencia de un factor considerado importante y para el cual se evalúa voluntad de los actores responsables para mejorar las condiciones actuales.





