
Dr. Ariel Álvarez Rubio, Investigador ANEPE
Introducción
La “Fuerza Delta”, conocida oficialmente como el 1er. Destacamento Operacional de Fuerzas Especiales Delta (1st SFOD-D en idioma inglés), es considerada como la unidad de combate de élite del U.S. Army. La “Unidad”, como la llaman al interior del propio ejército estadounidense, se encuentra integrada por personal especializado en la lucha contra el terrorismo, el rescate de rehenes y la captura o eliminación de objetivos. A casi 50 años de su creación[1], esta fuerza se encuentra en el centro de atención luego de la audaz operación “Absolute Resolve”, que permitió la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 (J. Warton, 2016).
La evolución de las operaciones especiales de EE.UU.
Si bien muchas de las acciones de la Fuerza Delta no se reconocen oficialmente, algunas de ellas han salido a la luz pública con el paso de los años. Entre estas, la de mayor connotación fue, sin lugar a dudas, la operación “Red Dawn” que permitió la captura de Saddam Hussein.
Debemos recordar, que el 20 de marzo de 2003, las tropas de la Coalición invadieron Irak y en tres semanas se logró el control de Bagdad, pero Hussein escapó de la capital. Transcurridos nueve meses y gracias a la utilización, fundamentalmente, de técnicas de inteligencia humana (HUMINT en idioma inglés), se pudo determinar que el dictador se ocultaba en una granja en Ad Dawr, al sur de Tikrit.
La detección y posterior captura de Sada, desde un agujero en la tierra, pudo ser concretada mediante un trabajo conjunto entre personal de inteligencia militar y la Fuerza Delta que conformaban la Fuerza de Tarea de Especial 121 (STF 121), una fuerza multiservicio, activada entre 2003 y 2006, principalmente enfocada en la búsqueda y captura de objetivos de alto valor (HVT High Value Targets en idioma inglés) durante la Guerra de Irak (US Army, 2013).
Otra acción de reconocida importancia fue la operación “Kayla Mueller”[2], destinada a eliminar a Abu Bakr al-Baghdadi, líder del Estado Islámico (ISIS en idioma inglés), realizada el 26 de octubre de 2019 en la aldea de Barisha, provincia de Idlib, Siria. Pese a que la composición de la fuerza atacante aún no se ha revelado oficialmente, en distintas fuentes se ha señalado que estuvo conformada por efectivos de la Fuerza Delta y del 75° Regimiento de Rangers, apoyados por helicópteros MH-47 y MH-60L/M, que los infiltraron desde Irak hasta el objetivo en Siria (BBC, 2019). El vuelo hacia el lugar en que se encontraba al-Baghdadi fue especialmente complejo, dado que las aeronaves tuvieron que sobrevolar espacios aéreos controlados por Irak, Turquía, Siria y Rusia, lo que aumentó la posibilidad de ser interceptados y atacados. Adicionalmente, la zona en que se encontraba refugiado el líder de ISIS, era un territorio donde operaba la organización terrorista Al-Qaeda (A. Ward, 2019). La incursión fue observada directamente por el presidente Trump, desde la Sala de Situaciones de la Casa Blanca, ubicada a 6.000 millas del refugio de al-Baghdadi. Una vez en la zona del objetivo, la Fuerza Delta asaltó el complejo, abriendo entradas con explosivos y eliminando adversarios mediante acciones de combate directo. Abu Bakr al-Baghdadi, premunido de un chaleco explosivo, intentó huir a través de una serie de túneles, junto a tres menores de edad, y al verse acorralado detonó el chaleco, muriendo él y los menores, presuntamente sus hijos. Al igual que en el caso de la captura de Saddam Hussein, en la incursión contra al-Baghdadi, fue clave la participación de la CIA que colaboró con la inteligencia iraquí y kurda para lograr determinar la ubicación exacta de Baghdadi, incluso enviando agentes a la región para rastrear los movimientos del líder de Isis. Al respecto, es pertinente señalar que las acciones de operaciones especiales dependen fundamentalmente de la inteligencia, ya que se requiere de un conocimiento detallado del entorno, del adversario y de la cultura local, entre otros tantos aspectos que permiten planificar y ejecutar misiones complejas, secretas y de alto riesgo, las que utilizan tácticas no convencionales para lograr objetivos estratégicos, operativos o tácticos y donde están presentes acciones que van desde el reconocimiento especializado hasta la acción directa. Ahora bien, para realizar la operación “Absolute Resolve”, se ha señalado que un equipo clandestino de agentes de la CIA se infiltró previamente en Venezuela, para así recopilar información sobre Nicolás Maduro. Este equipo habría permanecido oculto durante meses, accionando tanto con una fuente cercana a Maduro como con drones furtivos, entre otros medios, para así descifrar hasta los más mínimos detalles de todas las rutinas de Maduro (J. Barnes, T. Pager y E. Schmmitt, 2026). La información obtenida fue crucial para la operación especial que siguió, una incursión nocturna por parte de la Fuerza Delta, acción que ha sido considerada la más riesgosa desde que efectivos del Equipo SEAL 6 dieron muerte a Osama Bin Laden en una casa segura, en Pakistán el año 2011. El resultado fue una operación tácticamente precisa y rápidamente ejecutada, que permitió la extracción de Maduro desde su país y sin pérdidas de vidas estadounidenses, en medio de otros cuestionamientos más amplios sobre la legalidad y la lógica de las acciones de EE.UU. en Venezuela (The New York Times, 2026). Mediante esta nueva misión llevada a cabo por la Fuerza Delta, bajo la tutela del Comando Conjunto de Operaciones Especiales de EE.UU., se pudo constatar que las acciones de planificación, coordinación y ejecución resultaron precisas y exitosas, lo cual no debería llamarnos mayormente la atención. Sin embargo, a veces, la memoria resulta ser frágil y en este contexto, resulta necesario recordar que hace cuarenta y seis años atrás, las fuerzas de operaciones especiales (SOF en idioma inglés) estadounidenses, en general, y la Fuerza Delta, en particular, sufrieron uno de sus más bullados fracasos.
Efectivamente, durante el mes de febrero de 1979, el jefe religioso chiita y líder político revolucionario Ruhollah Khomeini, ejecutó un golpe de Estado en Irán, colocando en el poder a fundamentalistas islámicos radicales quienes suprimieron todas las libertades. De esta forma, las mujeres fueron obligadas a taparse con burkas y se iniciaron toda suerte de ejecuciones extra judiciales por crímenes tales como emborracharse, poner en duda la veracidad del Corán o tener conductas homosexuales. Como consecuencia del golpe de Estado, el Shá Mohammad Reza Pahlavi se vio obligado a abandonar Irán, circunstancia en que el presidente Carter le permitió el ingreso a Estados Unidos para recibir un tratamiento para el cáncer.
Exigiendo el regreso del Shá, el 04 de Noviembre de 1979, más de 3.000 estudiantes militantes iraníes asaltaron la embajada estadounidense en Teherán, capturando 66 rehenes y precipitando una confrontación con Estados Unidos; el resultado de esta crisis cambió el rumbo de una presidencia y afectó negativamente las relaciones entre ambos países hasta el día de hoy (Ch. Kamps, 2006).
Enfrentado a la captura de la embajada y ante la imposibilidad de lograr la liberación de los rehenes por medio de negociaciones diplomáticas, el presidente Carter decidió hacer uso de la fuerza y autorizó la ejecución de una operación de rescate de rehenes conocida con el nombre clave de “Eagle Claw”.
Una combinación de fallos de inteligencia, una planificación deficiente y la carencia de unidades “dedicadas” a la misión, condenaron la operación al fracaso aún antes de comenzar. Como resultado, y en plena ejecución de la misión, la noche del 24 de abril de 1980, se produjo una colisión entre un helicóptero RH-53D y un avión EC-130E, mientras se efectuaba una maniobra de reabastecimiento de combustible al interior del desierto iraní. A consecuencia de esto, perdieron la vida ocho estadounidenses (cinco efectivos de la USAF y tres efectivos Marines), en tanto que otros dos pilotos resultaron con graves quemaduras. Derivado de lo anterior, se tuvo que abortar la misión de rescate, abandonar apresuradamente el territorio de Irán y los rehenes continuaron retenidos hasta el año siguiente (M. Bowden, 2008)[3].
La operación “Eagle Claw” fue la primera misión y el mayor fracaso de la Fuerza Delta, pero a pesar de aquello, la “Unidad” permaneció activa. Los relatos directos del comandante y creador de la Fuerza Delta, coronel Charlie A. Beckwith, protagonista de la tragedia, sirvieron como motivación para la formación de un nuevo elemento de mando y control para estas unidades de operaciones especiales, provenientes de todas las ramas de las fuerzas armadas (Ch. Beckwith y D. Knox, 2000). De esta forma, el fracaso de “Eagle Claw” dio como resultado la creación de un Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC en idioma inglés), iniciativa que fue concretada el 15 de diciembre de 1980, tan solo 8 meses después de la catástrofe en el desierto de Irán, lo que a la fecha ha permitido el logro de importantes éxitos a las SOF estadounidenses, en distintos lugares del mundo.
Posteriormente, el 16 de abril de 1987, se organizó el Comando de Operaciones Especiales (SOCOM en idioma inglés), constituyendo un Comando Combatiente Unificado, encargado de supervisar los diversos Mandos de Operaciones Especiales del US Army (ARSOC en idioma inglés), de la US Navy (NAVSPECWARCOM en idioma inglés), de la USAF (AFSOC en idioma inglés), del US Marines (MARSOC en idioma inglés) y del propio Comando de Operaciones Especiales Conjuntas (JSOC en idioma inglés).
A partir de su creación, el SOCOM no ha cesado de crecer, su presupuesto aumenta anualmente y goza de una independencia pocas veces vista, que le permite adquirir y/o desarrollar novedosos y cada vez más eficientes sistemas de armas y, a la vez, organizar sus propios equipos de tareas, prerrogativas que en el pasado generalmente se encontraba reservadas solo a instancias de mayor jerarquía, tales como los respectivos Departamentos del Ejército, Marina y Fuerza Aérea (T. Clancy, 2002).
Dentro de la estructura del SOCOM, destacan la orgánica y funciones del JSOC, que a su vez constituye un mando multiservicio e interdepartamental, cuya misión principal es la lucha antiterrorista. Con base en Fort Bragg (Carolina del Norte), el JSOC se encuentra integrado por la Fuerza Delta del US Army, el DEVGRU-SEAL Team Six de la US Navy y el 24° Escuadrón de Tácticas Especiales de la USAF. En su orgánica, el JSOC puede incluir otros equipos altamente especializados, que se pueden integrar a una determinada Fuerza de Tarea Especial (STF en idioma inglés), tal como ha ocurrido con efectivos y medios del 75° Regimiento de Rangers y del 160° Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, ambos del US Army.
Adicionalmente, en las STFs del JSOC, también se pueden agregar integrantes de otras agencias, tales como la División de Actividades Especiales (SAD en idioma inglés) de la CIA, cuyos efectivos en su mayoría son reclutados de entre las propias SOF y que adicionalmente cuentan también con sus propias aeronaves y tripulaciones aéreas (L. Neville, 2016).
Reflexiones finales
Habiendo transcurrido ya 45 años desde la creación del JSOC, escenarios de actuación tales como Irak y Afganistán, se han ido incrementado y conocemos misiones de operaciones especiales emprendidas en Yibutí, Libia, Yemen, Mali, Siria, Colombia y, más recientemente, Venezuela.
En todos estos escenarios, las misiones del JSOC han experimentado distintas variaciones, las que van desde la “acción directa” hasta la “defensa interna en el extranjero” y los “asuntos civiles”, como también desde acciones típicas de “eliminación” hacia acciones de “captura” de objetivos de alto valor.
En todos estos escenarios, las SOF han demostrado que constituyen una “punta de lanza” para las acciones del JSOC, adaptándose a las nuevas amenazas que han surgido y evolucionando mediante nuevas capacidades y entrenamiento.
Como corolario, se puede inferir que la tecnología continuará apoyando el accionar de las SOF pero, como siempre ha ocurrido, el operador individual sobre el terreno será quién continuará marcando la diferencia.
Bibliografía
BARNES J., PAGER T. y SCHMMITT E.; “Inside Operation Absolute Resolve, the US Effort to Capture Maduro”, en publicación digital de The New York Times de fecha 03.ENE.2026. Recuperado de https://www.nytimes.com/2026/01/03/us/politics/trump-capture-maduro-venezuela.html (última visita: 12.ENE.2026).
BBC; “Abu Bakr al-Baghdadi: What we know about US raid in Syria”, en publicación digital de la BBC de fecha 31.OCT.2019). Recuperado de https://www.bbc.com/news/world-middle-east-50200703 (última visita: 12.ENE.2026).
BECKWITH, Ch. y KNOX, D. (2000); “Delta Force”, Ed. Harper Collins, NY, USA.
BOWDEN, Mark (2008); “Huéspedes del Ayatolá”, Ed. RBA Libros, España.
CLANCY, T. (2002); “Fuerzas Especiales”, Ed. Salvat, Barcelona, España.
KAMPS, Charles T. (2006); “Operación Eagle Claw”, en Revista Air & Space Power Journal en español, USA.
NEVILLE, L. (2016); “Fuerzas Especiales en la guerra contra el terror”, Ed. LIBSA, Madrid, España.
THE NEW YORK TIMES; “Trumps´s Attack on Venezuela Is Illegal and Unwise”, en publicación digital de The New York Times de fecha 03.ENE.2026. Recuperado de https://www.nytimes.com/2026/01/03/opinion/venezuela-attack-trump-us.html (última visita: 12.ENE.2026).
U.S. ARMY; “Operation Red Dawn nets Saddam Hussein”, en publicación digital de US Army de fecha 06.DIC.2013. Recuperado de https://www.army.mil/article/116559/operation_red_dawn_nets_saddam_hussein (última visita: 12.ENE.2026).
WARD, A.; “Jackpot: Inside the US military raid to kill ISIS leader Baghdadi”, en publicación digital de Vox.com de fecha 28.OCT.2019. Recuperado de https://www.vox.com/2019/10/28/20936137/isis-baghdadi-raid-military-dog (última visita: 12.ENE.2026).
WARTHON J.; “Delta Force and SAS: Exploring bond between worlds most elite soldiers”, en publicación digital de Forces News de fecha 07.ENE.2026. Recuperado de https://www.forcesnews.com/services/special-forces/delta-force-and-sas-exploring-bond-between-worlds-most-elite-soldiers (última visita: 12.ENE.2026).
[1] La Fuerza Delta fue activada el 19 de noviembre de 1977, por iniciativa del capitán del US Army, Charles Beckwith, que participó en un intercambio de entrenamiento con el Special Air Service (SAS) del Reino Unido durante la década de 1960 y, luego, pudo demostrar la necesidad de desarrollar, al interior de las Fuerzas Especiales estadounidenses, nuevas capacidades para así realizar “acciones directas” en “operaciones antiterroristas” (N. del A.).
[2] Kayla Mueller fue una trabajadora humanitaria estadounidense, secuestrada el año 2013 por ISIS en Alepo, Siria, y fallecida el año 2015 mientras aún permanecía en cautiverio. Según fuentes no oficiales, en su honor, la operación para eliminar a Abu Bakr al-Baghdadi llevó su nombre (N. del A.).
[3] El desastre de la operación “Eagle Claw” tuvo aún más repercusiones, toda vez que también quedaron abandonados documentos conteniendo las nóminas de colaboradores iraníes con el gobierno de EE.UU., que luego de caer en manos de los seguidores de Khomeini, ocasionaron su captura y en algunos casos una ejecución inmediata. La debacle producida afectó profundamente el gobierno de Carter, al punto de que fracasó su reelección y se favoreció luego la elección de Ronald Reagan, quién se refirió a la operación como una “vergüenza nacional” (N. del A.).
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