Una hoja en blanco. ¿También para la Defensa Nacional?

Fulvio Queirolo P.
Investigador CIEE-ANEPE

 

El resultado del Plebiscito del 25 de octubre marca el inicio de un proceso de transformación institucional, el cual ha despertado un impresionante interés por participar. Sin duda que el escenario que se avecina promete reflexión y debate, no exento de tensiones, lo que sin duda contribuirá al ejercicio democrático con que la ciudadanía ha manifestado su intención de estar presente. Para ello los futuros “constituyentes” se aprestan para dar la batalla.

El ámbito de la Defensa no está ajeno a dicha preocupación nacional y, como una de las actividades fundamentales del Estado-Nación, será objeto de discusión de eruditos, y otros no tanto, que buscarán interpretar y definir la manera en que la ciudadanía debiese concebir una función que posee una particular e inconfundible característica como la de “aglutinar el monopolio del uso la fuerza frente a amenazas”, potestad exclusiva e ineludible del Estado[1].

En efecto, voces de expertos en Defensa ya se han dado a conocer, así como una extensa lista de invitados especiales se muestran interesados en participar en seminarios, “webinarios” y otros eventos similares, todos convocados a discutir sobre la necesidad de modernizar, rediseñar o bien “refundar” los instrumentos que se organizan bajo la función Defensa.

Sin duda que estas instancias permitirán dar a conocer el qué, quién y para qué de las Fuerzas Armadas, también otorgará un espacio para avanzar en definir la Defensa que requerirá el país, si se piensa en un horizonte de 30, 40 años o, quizás más. De eso se trata, de futuro.

Tras los primeros eventos nacionales desarrollados vía diferentes plataformas digitales, así como la difusión de artículos de prensa, hasta ahora, se ha observado que la discusión no ha avanzado como se suponía o al menos suponíamos. De esta manera, las cuestiones de qué, quién y para qué de las Fuerzas Armadas chilenas se han mantenido ancladas en argumentos propios de la Guerra Fría.

Los argumentos se sostienen en situar a la Defensa y las FF.AA. en idílicos entornos de Paz, que parecieran ser extraídos de novelas de ficción, o bien sin sustentarse en escenarios de riesgos y amenazas. Por tanto, sobre dicha ficción, y en una hoja en blanco, consideran diseñar una Defensa Nacional para el futuro. ¿Es esa la discusión que se desea instalar en los constituyentes?

Otros, quienes amparados en “estudios de caso”, argumentan la necesidad de desarrollar una Defensa Nacional “acorde a los nuevos tiempos”, donde los problemas a la seguridad estatal debiesen ser solucionados colectivamente, “ergo”, con fuerzas multinacionales. Esta mirada aleja la latencia de un conflicto originado por asuntos de interés nacional o vitales para la supervivencia de la nación y, por lo tanto, debiese estar plasmada en leyes de menor rango constitucional, abriendo el espectro para que sea el Congreso el órgano responsable de cautelar los asuntos de interés.

También están aquellos que opinan que los “problemas a la seguridad estatal” deben estar claramente establecidos y diferenciados entre lo interno y lo externo. Para ello, algún articulado constitucional debería abordar fenómenos conocidos como amenazas.  Esta visión, sin duda que aún no visualiza el atributo multidimensional y transformación de las amenazas que se acogieron hace casi dos décadas[2], y que algunos organismos internacionales lo describen como “fenómenos que impactan a la seguridad”. En esta dimensión se identifican aquellos grupos que emplean el terrorismo, o bien se organizan como carteles de bandas criminales (droga, tráfico de personas), del mismo modo llevan a cabo ciberataques, también se ha avanzado en el dominio del conflicto híbrido (Crimea, Ngorno Karabaj), entre otros. 

Finalmente, está la noción que sostiene que el fenómeno de la “globalización” develó otros problemas que, en tiempos de Guerra Fría, no eran prioritarios y, con el tiempo, se han transformado en problemas a la seguridad del Estado. Tiendo a coincidir con esta aproximación, ya que recoge la anterior visión y la hace suya. El problema será definir ¿qué, quién y cómo resolver estos “asuntos vitales” para la supervivencia nacional, sin llegar a seguritizar las respuestas? 

Este resumido análisis, sostenido en base a lo que se ha visto, leído y escuchado, nos lleva a presentar algunas variables que, a nuestro juicio, debiesen constituir cimientos para dichos interlocutores ponderen las consecuencias de establecer “por normas de rango Constitucional o bien en articulado de menor rango”, antes de comenzar a escribir sobre una hoja en blanco. Para cumplir con este objetivo, recogeremos algunas conclusiones a las que han arribado centros de estudio internacional[3] y que coinciden en gran medida con lo que, paulatinamente, han plasmado los diferentes Libros de la Defensa Nacional[4].

 

 

a) La persistencia del conflicto armado

Tras el fin de la Guerra Fría se podría haber sostenido que, finalmente, la teoría de “paz perpetua” germinaba en terreno fértil; sin embargo, la realidad mostró otra cara la que se ha mantenido con evidentes y lamentables consecuencias globales. Los conflictos en Kosovo, Ruanda, Irak, Afganistán, Siria, Libia, Etiopia, Ucrania y, últimamente, Ngorno Karabaj, sin olvidar el conflicto “Altos del Cenepa” (Ecuador-Perú), son solo algunos de los conflictos “convencionales” y otros de nueva generación que se han manifestado.

La Región Sudamericana presenta “latencia” de temas territoriales no resueltos, si bien no se desea que su resolución sea a través de las armas, una buena capacidad de “disuasión” permitiría alcanzar adecuados acuerdos, pues ese es el fin de esta estrategia.

b) Nuevas amenazas

Además de lo señalado por la OEA en la Declaración de Seguridad para las Américas del 2003, innumerables estudios llegan a la conclusión del impacto que han provocado las nuevas amenazas y el actuar de otros actores que, dada su condición multidimensional, vulneran las fronteras nacionales, provocando desequilibrios a nivel local, vecinal, regional y global.

De esta manera, en el poco tiempo fenómenos como la pobreza, inmigración irregular, depredación de recursos y escases de los mismos se suman y potencian acciones de ciberataques, terrorismo, crimen organizado, narcotráfico, entre otros, que se unirán paulatinamente al cambio climático y protección de recursos “vitales”. Últimamente se ha transitado a la generación de conflictos “híbridos”, escenario que amerita adecuar capacidades estatales para hacer frente a ellos.

c) Seguridad humana (económica, alimentaria, salud, ambiental, personal, comunidad, política)

La ONU junto con actualizar y establecer criterios globales para la seguridad internacional y así comprometer a los mandatarios en apoyar paz y desarrollo, ha avanzado en ajustar la conceptualización de “seguridad humana”. De esta forma, la aldea global será más segura en la medida que se adopten políticas locales y regionales que propendan a asegurar la vida humana a través del trabajo remunerado y justo, otorgar alimentación a la población, brindar asistencia sanitaria y proteger la actividad humana de la depredación de recursos, todo ello en un entorno de mayor participación democrática.

Para cumplir y asegurar varias actividades como las indicadas se requiere un entorno seguro, el que alcanza en un sentido amplio a las FF.AA. por la capacidad que demuestran en el apoyo requerido.

 

d) Roles y funciones de las FF.AA.

Uno de los temas que más ha dado que hablar en la última década ha sido cómo lograr una sintonía entre los roles y funciones “tradicionales” que cumplen las FF.AA., en entornos híbridos, que van más allá de las conocidas Operaciones de Paz establecidas por la ONU, misiones en la que Chile ha sido pionero desde 1949 (India/Paquistán – Altos del Golán).

Los requerimientos a los que están siendo sometidas las FF.AA. van más allá de sus roles tradicionales y se están convirtiendo en habituales. Conflictos híbridos, pandemias, desastres naturales, la protección de recursos vitales, son solo algunos de los escenarios que se presentan y vendrán otros; reflexión y debate que necesita definiciones no solo de las misiones sino del tipo de capacidades que se requerirán.

e) Control, subordinación de las FF.AA.

Los acontecimientos generados, últimamente, en la región sudamericana (Perú, Ecuador, Bolivia y Chile), han dejado en evidencia que las FF.AA. están sometidas y controladas por las autoridades civiles y cumplen con las misiones establecidas en sus respectivas Cartas Magna. Todo indica que ha sido un acierto democrático regional que dicho control y subordinación se haya establecido así y alejado de aspiraciones partidistas.

En consecuencia, podríamos sostener algunos cuestionamientos que debiesen ser respondidos, o bien aclarados, por quienes deseen seguir participando en el debate tanto escrito como estilo “webinario” y aborden en profundidad el tramado que debiese sustentar la Defensa Nacional y las FF.AA. que el país requiere hoy y cuya definición tendrá repercusiones en el futuro.

  • ¿El Estado de Chile establecerá sus intereses nacionales y vitales? De ser así, ¿dónde los sustentará?; ¿Se les brindará protección y mediante qué instrumentos?; o bien, ¿Transferirá esta responsabilidad a organismos internacionales?
  • ¿Cómo debería establecerse el compromiso por la Paz y Seguridad internacional, a la que Chile suscribe y seguramente ratificará a futuro?; ¿Se establecerá a través de normas de rango inferior?
  • ¿La Defensa Nacional constituirá una función fundamental del Estado?; ¿Dónde debería estar normada el ejercicio de dicha actividad?; ¿Será el mejor modelo lo establecido en la Constitución de 1925 y aplicable para la Defensa del futuro?
  • ¿Las FF.AA. del futuro continuarán cumpliendo roles tradicionales y exclusivamente orientadas a la defensa exterior?; ¿Qué de las nuevas amenazas?; ¿No se observa la posibilidad de situaciones de excepción?, y de ser así, ¿Cómo se deberían establecer?
  • ¿No se discutirá sobre el concepto de Seguridad Nacional del S. XXI, o se mantendrá anclado a la noción de la Guerra Fría?
  • ¿La autoridad que lidere al país del futuro prescindirá de un Consejo Asesor de Seguridad para tratar temas que afecten la Paz, Seguridad y Desarrollo nacional?
  • Finalmente, si aceptamos que el legítimo uso de las armas, como “última ratio”, permanecerá bajo la responsabilidad del Estado, ¿Se regulará fuera de la Constitución y administrada por la administración de turno?

 

Son solo algunas de las interrogaciones que merecen ser discutidas, qué duda cabe, pero partir desde una “hoja en blanco” de la Defensa Nacional parece un despropósito. Continuar desacreditando la discusión desde la lógica de épocas pasadas no es solo evitar el abordar lo importante, sino que es hipotecar el futuro de una Defensa moderna que el país necesita.

En este escenario resulta fundamental la participación de la Academia, un espacio donde se promueve la investigación, desarrollo y progreso de las ciencias aplicadas a la que académicos, investigadores, expertos y futuros “constituyentes” debiesen tratar temas como el descrito. Es en dicha condición que la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE), dada la especialización de las materias que investiga, constituye un lugar de privilegio para reunirlos, de manera inclusiva, y así participar del debate, reflexión y generación de insumos que seguramente requerirá el país.

[1] LDN. 2017. Cap. VI “La Política de Defensa Nacional. La institución de la Defensa en Chile”, p. 98. En: https://www.defensa.cl/media/LibroDefensa.pdf

[2] OEA. Conferencia Especial de Seguridad, México, 2003. En:   http://www.oas.org/36AG/espanol/doc_referencia/DeclaracionMexico_Seguridad.pdf

[3] ANEPE. “Peligros inminentes, la aldea global en la encrucijada”. Panorama de S&D N° 5, noviembre, 2020. En: https://anepe.cl/portfolio/peligros-inminentes-la-aldea-global-en-la-encrucijada/

[4] MDN. SSD. Libros de la Defensa Nacional. En: https://www.ssdefensa.cl/

1 Response
  1. Guillermo A Pacheco-Gaitán

    Estos términos me parece que reflejan el atraso mismo del pensamiento: “sometidas y controladas por las autoridades civiles…”

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