Los dulces que nos ofrecen desde el altiplano boliviano

Dra. Loreto Correa Vera

Investigadora CIEE-ANEPE

El veranito de San Juan que fue la presidencia Áñez en la relación de Bolivia con Chile terminó. Este último 23 de marzo, Día del Mar en Bolivia, se inició un nuevo ciclo de relaciones con Chile. Un terreno inestable que planteó una agenda de 9 puntos que le habla a un público interno, y que carece de una institucionalidad solvente.

Chile, en un gesto diplomático, ha restado importancia a la conmemoración de La Paz. Sin embargo, la perspicacia presidencial de Piñera esta vez acertó: Bolivia tiene un debilitamiento institucional de tal magnitud, que no puede pasarse por alto en materia internacional.

Pasemos lista a los peligros a la vista: ¿Qué posibilidades hay de confiar en el gobierno de Arce? Escasas. Un país que en casi medio año de administración ha adquirido la costumbre de criminalizar la política a partir de la realización de juicios penales a las autoridades del gobierno de Jeanine Áñez e incluso a ella misma, saltándose de cuajo la Constitución Política del Estado. Un gobierno de la posverdad, negando lo que en noviembre de 2019 aseguró era una sucesión presidencial. Un presidente que se escuda en su calidad de economista y explica sin vergüenza alguna, que no tuvo los elementos políticos de juicio para advertir que estaba frente a un golpe de Estado[1]. Un gobierno –este nuevo gobierno del MAS recargado– en el que se ha borrado la planilla de funcionarios de la cancillería, y en el que solo participan aquellos que son del partido de gobierno. Eso, incluye al Fiscal Nacional, los jueces, las autoridades de todas las instituciones que tienen o tendrían que verificar la relación con Chile, como lo es por ejemplo la Aduana Nacional de Bolivia. Un país donde la policía y las Fuerzas Armadas o siguen los designios del MAS o sus mandos son relevados y sometidos a juicio. Un gobierno que desestima toda la institucionalidad internacional y desacredita a quienes le proporcionaron préstamos, cooperación internacional y ayuda no reembolsable, como son la Unión Europea o la OEA, instituciones que, abiertamente, han cuestionado la detención de la expresidente Áñez, proponiendo una intervención internacional para reformar la justicia de Bolivia e investigar denuncias de corrupción en el país[2]. En fin, un gobierno que desestima todas las opiniones que no provengan de la izquierda latinoamericana. Y hemos dejado fuera el manejo de la pandemia, el funcionamiento del Tribunal Superior Electoral o sus nexos con Cuba, Venezuela, Nicaragua, y la estrecha relación con los líderes del Grupo de Sao Paulo, entre ellos el mismo Evo Morales.

Pero profundicemos la renovada agenda planteada por Arce.  Del 6°punto de la anterior Agenda de los 13 Puntos, pasamos a ubicarlo en el 1er lugar: el mar. El presidente de Bolivia partió explicando este pasado 23 que, si bien el Estado chileno no tiene obligación de negociar la salida marítima, la Corte consignó que Bolivia nació con mar y que el fallo no impide continuar con el diálogo sobre el enclaustramiento, esta vez con un enfoque integracionista.

Así, en el primer punto, Arce estableció que: “Retomaremos el acercamiento bilateral con Chile y continuaremos con el diálogo y negociación, a fin de identificar fórmulas de entendimiento e integración entre pueblos hermanos que nos permitan encontrar una solución concreta, útil, factible y mutuamente beneficiosa al enclaustramiento de Bolivia”. En ese plan, Bolivia sigue hablando de una ficción. Bolivia ni está enclaustrada, ni carece de accesos a las costas; los tiene y son privilegiados de acuerdo con el Tratado de 1904. Encima repite casi literalmente el argumento de la demanda de 2013. Si ser un país mediterráneo es estar enclaustrado, poco serían Austria, Suiza, Luxemburgo o República Checa entre otros, y solo por mencionar a algunos países europeos.

El segundo punto, referido a promover negociaciones para mejorar las condiciones de libre tránsito, zonas francas, depósitos y otros, con el objeto de disminuir los obstáculos al comercio que enfrentan las exportaciones e importaciones bolivianas con los puertos chilenos, sin claudicar a la demanda marítima. En estos términos, Bolivia sigue sin decir cuáles serían estos supuestos obstáculos y qué es lo que no puede importar o exportar del país, engañando a la ciudadanía. Recordemos que, por Chile, pasan al año un promedio de más de 100 mil camiones de ida y vuelta con toda clase de mercaderías lícitas. Además, por la vía férrea sale todo el mineral que Bolivia exporta. ¿Cuáles son esos obstáculos?

En tercer lugar, se plantea restablecer las instancias de cooperación bilateral con Chile, orientando la acción diplomática hacia un clima de paz y confianza mutua. Buen punto este, cuando al desmontar toda la Cancillería boliviana, es un misterio con qué criterios y bajo qué formas pretende entenderse institucionalmente con Chile.

En el cuarto punto de la agenda, está retomar las negociaciones con Chile para precautelar los derechos de Bolivia frente la “privatización unilateral” de los puertos chilenos que afectan los intereses del comercio internacional boliviano. Esta mención es de suyo una insolencia. Chile tiene privatizado sus puertos de acuerdo con normas y  leyes vigentes. El asunto del manejo portuario es un tema chileno. Hablar de privatización unilateral es inmiscuirse en el funcionamiento de la economía chilena.

El quinto punto consiste en priorizar el proyecto del corredor bioceánico, con el propósito de fortalecer la integración física de Bolivia con los países del Pacífico. En este aspecto, Bolivia olvida que, en la última negociación con Brasil, este último desestimó usar a Bolivia como paso de tránsito, prefiriendo a Paraguay como vía de paso.

El sexto punto apunta al acceso de Bolivia al Océano Atlántico. “Impulsaremos el proyecto de la hidrovía Paraguay-Paraná para efectivizar nuestro acceso al Océano Atlántico y así optimizar nuestra competitividad internacional, de igual manera seguiremos avanzando en el proyecto de la hidrovía Ichilo Mamoré-Amazonas”, dijo Arce. Este es quizás un aspecto interesante para Bolivia; ¿cuánto del presupuesto fiscal ha dispuesto su gobierno para dragar ambas cuencas? Cero.

El séptimo punto de la agenda es promover la presencia de Bolivia en puertos otorgados por países vecinos, en particular, Ilo en Perú, a fin de habilitarlo como una vía alternativa de comercio hacia el Pacífico. Excelente noticia, pero que carece de anuncios de la contraparte, en este caso del Perú.

En octavo lugar, el mandatario planteó aprovechar los derechos de explotación y las facilidades que brinda la convención de Naciones Unidas sobre el derecho del mar, como un país sin salida al océano. Ninguna novedad, pero además un giro en el aire: Bolivia ya exporta sin necesidad de apelar a Naciones Unidas todo lo que quiere. Baste ver las cifras de la Cámara de Exportadores para observar que no hay ninguna restricción.

El noveno y último  punto propone fortalecer la diplomacia de los pueblos, buscando la hermandad, complementariedad y solidaridad entre los pueblos boliviano y chileno. ¿A qué se refiere este punto en lo concreto? ¿Arte, cultura, religiosidad andina o más de la propaganda masista?

Arce terminó explicando que los desafíos de Bolivia buscan promover una efectiva presencia del país en ambos océanos, además de buscar “soluciones estructurales que restituyan a Bolivia gradualmente su cualidad marítima soberana”. En suma, demos la vuelta por el camino largo, pero para llegar al mismo punto: “cualidad marítima soberana” como política de Estado[3].

Claro está, además, que los 9 puntos de Bolivia omiten temas importantes. Por ejemplo, la vía boliviana para conseguir agua para la producción del litio de Potosí –millones de litros–; mucho menos conversar sobre por dónde piensa sacar Bolivia el litio a los mercados internacionales. O las conversaciones en foja cero respecto del cable de fibra óptica que Chile le ha ofrecido reiteradamente para que Bolivia tenga 5G. Tampoco Arce alude a que, desde agosto del año 2020, el Puerto de Arica, en su calidad de empresa prestadora de servicios, ha convocado a negociar los descuentos portuarios, con la Administración de Servicios Portuarios de Bolivia (ASPB), sin ninguna respuesta a la fecha. Por ello es necesario recordarle a Bolivia que los asuntos vinculados a las tarifas que rigen en el puerto de Arica, son las del Manual de Servicios y Tarifas, es decir, un tarifario público que se aplica a todos los usuarios.

Ahora bien, ¿con qué institucionalidad debería interactuar Chile con Bolivia? ¿Qué credibilidad merecen las declaraciones de un presidente que termina hablando de la cualidad marítima soberana de Bolivia? ¿Qué certeza jurídica podría tener Chile si hubiera problemas como con la empresa del litio Quiborax?[4] ¿Qué confianza podríamos tener con un país que no cuida sus fronteras y permite el tránsito del 40% de la droga que ingresa a Chile, o que  culpa a Estados Unidos de la migración venezolana?[5] ¿Qué tranquilidad podría tener Chile en el caso que hubiera nuevamente inconvenientes con el uso de las aguas? ¿Nos podríamos volver a ver envueltos en otro juicio ante la Corte Internacional? Evidentemente es una posibilidad.

La buena voluntad del Estado de Chile no puede ser confundida con ingenuidad. Si negociar con Evo, era un imposible, hacerlo con Arce es igualmente feble, con un agravante: este nuevo gobierno no ha enmendado absolutamente nada respecto al de Evo, es más, va directo hacia la “venezonalización” del país.

Sin embargo, Chile, ciertamente está abierto a conversar con Bolivia, siempre lo ha estado. Por ello es que sería muy deseable que en el marco de la pandemia lo hiciera sobre temas comunes, con metas concretas, con un lenguaje respetuoso de las formas y, sobre todo, con un elevado compromiso del gobierno boliviano a nivel bilateral y considerando el contexto multilateral de cooperación. Y en esto es necesario recordarle a Bolivia que, si es el punto 1ro de la nueva agenda lo que se va a tratar, debería pensarlo bien: para Chile la soberanía boliviana en las costas del Pacífico a través de Chile no es materia de conversación. En lo sucesivo, y por lo mismo, cualquier conversación con Bolivia debería, por el bien común de ambos países, inspirarse más en la racionalidad de los logros que en la posverdad militante.

 

[1] Pagina Siete. “Critican a Arce por dichos sobre legalidad del gobierno de Añez”. 27-03-2021 Disponible en: https://www.paginasiete.bo/nacional/2021/3/27/critican-arce-por-dichos-sobre-legalidad-del-gobierno-de-anez-288886.html

[2] www.france24.com “OEA critica al sistema judicial de Bolivia y pide la liberación de los políticos detenidos”. 16-03-2021. Disponible en: https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20210315-bolivia-a%C3%B1ez-oea-prision-justicia-mas

 

[3] Arce fija agenda de nueve puntos para la política marítima de Bolivia y la relación con Chile. Disponible en https://www.money.com.bo/pais/arce-fija-agenda-de-nueve-puntos-para-la-politica-maritima-de-bolivia-y-la-relacion-con-chile/. Ver el video en Bolivia TV, https://www.facebook.com/watch/live/?v=264520681938598&ref=watch_permalink

[4] Pleito que terminó ventilándose en la CIADI, Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones.

[5] Schwarze, Pedro. Entrevista al Canciller de Bolivia Rogelio Mayta. “Canciller de Bolivia y el nuevo tono sobre relación con Chile: “Este debería ser un tiempo de acercamiento, de tratar de construir una mejor relación”. 03-04-2021. Disponible en Canciller de Bolivia y el nuevo tono sobre relación con Chile: “Este debería ser un tiempo de acercamiento, de tratar de construir una mejor relación” | Ex-Ante | Ex-Ante (ex-ante.cl)

 

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