ACADEMIA NACIONAL DE ESTUDIOS POLÍTICOS Y ESTRATÉGICOS

Entrevista a académico de ANEPE

Jorge Gatica Bórquez, académico de la ANEPE, ha formado parte de un grupo convocado por el Ministerio del Interior, con acuerdo del Congreso Nacional, para avanzar en el fortalecimiento del Sistema de Inteligencia del Estado.  Su participación se remonta a mayo del 2023, cuando fue invitado por la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputadas y Diputados de Chile, para exponer sus opiniones con respecto al proyecto de ley que se tramita en el Congreso Nacional, destinado a fortalecer y modernizar la ley 19.974 que rige el Sistema de Inteligencia del Estado.

Este grupo de trabajo creado recientemente está compuesto por representantes del Ejecutivo y del Congreso Nacional (Senado y Cámara), además de dos expertos externos (Jorge Gatica y David Hardy), incorporados por acuerdo de todas las partes.

Para conocer sobre ese trabajo, fue entrevistado por BBCL Investiga. Un extracto de los principales conceptos se muestra a continuación:

COOPERACIÓN INTERAGENCIAL

¿Por qué era necesario cambiar la ley desde una perspectiva técnica?

La ley actual, N°19.974, se creó en un contexto sociopolítico distinto. Fue promulgada después de  varios años de trámite, en un ambiente de natural aversión a la palabra inteligencia. La palabra inteligencia generaba mucho temor, mucha desconfianza, porque teníamos una mirada de la inteligencia asociada a violación de Derechos Humanos, a acciones fuera de la ley.

Entonces, ¿cree que esta perspectiva afectó la mirada histórica que se tiene de la inteligencia?

Claro, porque la inteligencia para todo el mundo era una cosa muy siniestra, que tenía que ver con atropellar los derechos humanos, con la intromisión de alguna agencia en tareas que no le correspondían. Bajo ese contexto, se hizo una ley controladora, restrictiva, no facilitadora de la inteligencia.

Y tales restricciones se mantuvieron así, hasta ahora…

Ha perdurado casi 20 años, con muchas deficiencias de carácter técnico. Existía una suerte de organismo colegiado: el comité de inteligencia. En él se suponía que la ANI y el director, ocupaban un rol preponderante, en una condición de primus inter pares del sistema. Pero, en la práctica, nunca lo fue. Por otro lado, todo lo que hacían las otras agencias en beneficio del Sistema, lo hacían por favor. Otro aspecto es que la ANI, no tiene capacidad operativa hoy día según la ley, por lo que depende de lo que le pueden y quieren proporcionar las policías o las otras agencias.

¿Eso abría el espacio para que, por ejemplo, existieran fallas en el sistema o vulneraciones?

Sí, porque en general no estaba muy regulado. Las obligaciones de mantener la reserva o el secreto de la información, por ejemplo, no estaban extendidas a otros organismos. Si la ANI detectaba e informaba alguna situación de riesgo para alguna entidad del Estado, o viceversa, ese organismo no tenía obligación de tener un cuidado especial con la información. Una carpeta podía perderse y no pasaba nada. Con los cambios que se proponen hay procedimientos para evitar aquello.

Claro, hay avances en varios puntos

Sí, un sistema de verdad. La nueva propuesta refuerza la labor de la Agencia Nacional de Inteligencia, entregando tareas específicas a las policías. Refuerza la idea de la inteligencia residual, de la cooperación interagencial, que son muy importantes; la inteligencia residual es aquello que tú en tu trabajo propio encuentras, pero que no es de tu área y lo compartes o derivas a los otros organismos competentes. Hay una colaboración y coordinación. Esta nueva propuesta está diseñada con criterios políticos y técnicos, pensando en que permita su operacionalización mediante documentos subsidiarios que  harán un Sistema de Inteligencia de Estado eficiente y controlable.

Pero, ¿qué falta por mejorar?

Siempre se hablaba de riesgos y amenazas clásicas: otro Estado, el crimen organizado, actualmente el cibercrimen. Pero hay otras cosas que son riesgos y amenazas que no están dentro de la mirada tradicional, por ejemplo el riesgo hídrico; resulta que la falta de agua va a producir, probablemente, el desplazamiento de millones de personas y eso trae consecuencias para la seguridad. En la Declaración de las Américas el año 2003, se identificaron nuevos riesgos “multidimensionales”, que deben ser observados como el resto de los fenómenos.

“NO ESTOY DE ACUERDO CON LA CRÍTICA DESCARNADA”

En relación al apoyo que tuvo las modificaciones al sistema, ¿fue transversal o hubo algún tipo de complejidades?

Hay miradas distintas, pero una genuina intención de avanzar para resolver los problemas que tenemos. Existe un acuerdo transversal de mejorar la ANI. Yo creo que la legislación va a llegar a buen puerto, por la buena predisposición que hay de los sectores políticos. Sin embargo, también creo que se aprovechar la ocasión para mejorar. No estoy de acuerdo con la crítica tan descarnada que se hace a la inteligencia en el país. Se habla de problemas, desastres y aspectos negativos. No obstante, se desconoce su buena labor. Pero ese es su trabajo; si supiéramos las cosas buenas que hace (que son muchas), la inteligencia chilena estaría haciendo mal su pega. En Inteligencia, si se sabe es porque se hizo mal.

Si se trata de hacer bien la pega, ¿de qué carece la ANI para poder funcionar bien?

Faltan capacidades, eso es evidente, porque no hay ningún servicio de inteligencia en el mundo que pueda funcionar con una dotación tan pequeña. Pero, asimismo, hay problemas administrativos, falta preparación formal o capacitación, como también cultura de inteligencia. Junto con tal carencia, un concepto súper importante y que va a quedar en la nueva ley muy probablemente, es la anticipación estratégica. Porque es súper relevante posicionarte virtualmente en el futuro para saber hacia dónde quieres ir, hacia dónde quieres llegar y cuáles son los riesgos, las amenazas y las oportunidades que tienes para alcanzar los objetivos o metas del país.

EL MODELO ESPAÑOL

En lo que respecta al trabajo interno, ¿cómo se desarrolló?

Fueron muchas reuniones, en diferentes lugares, pero la mayoría se desarrollaron en La Moneda. Tuvimos muchísimas reuniones más técnicas. De reflexión. Nos íbamos cada uno con tarea para la casa. Después nos juntábamos en sesiones de Zoom y compartiamos ideas o documentos. Hubo consenso en tener una estructura de sistema de inteligencia de Estado que nos diera satisfacción a todos. Donde todas las partes dijeron, sí, en realidad esto es lo que mejor nos funciona. Y aquí hubo mirada de gente de izquierda, gente de derecha, gente de Gobierno, del Ejecutivo, gente del Congreso y también de los expertos externos.

¿Cuánto tiempo hay invertido?

Esto operó un par de meses, aunque en rigor, sigue funcionando para hacer los ajustes finales a la propuesta. Pero, fueron muchas reuniones incluidos sábado, domingo y noches. Hubo varias noches que nos quedamos hasta las 11 y media o 12 de la noche en el Zoom conversando.

¿Se inspiraron quizás en modelos extranjeros?

Sí, pues revisamos varios. El modelo español lo hemos visto con harta detención.

¿Por qué ese modelo y no otro?

Porque es un modelo que se ajusta bastante a nuestra idiosincrasia. España es un país que tiene problemas y realidades similares a las nuestras. En algún minuto también sufrió alguna mirada un tanto traumática con respecto a la noción de inteligencia. Entonces también tuvo que abrirse desde una inteligencia que estaba radicada en los militares específicamente y pasar a un servicio mucho más civil. Es un modelo que ha cumplido con lo que se le ha pedido.

CRIMEN ORGANIZADO: “FALLÓ LA INTELIGENCIA DE HACE 15 AÑOS”

Pasando a otro tema, pero fundamental en estos momentos, hay quienes plantean que Chile no se preocupó del crimen organizado a tiempo, ¿cómo ves esa idea?

Chile vivía en el limbo. Chile era un país económicamente sólido, en desarrollo. Estábamos empezando a resolver los problemas de política interna que habíamos tenido. Teníamos una democracia robusta. No teníamos problemas mayores en seguridad pública. Y de repente nos encontramos con una granada que nos explotó en la cara. De un día para otro aparecen una serie de delitos desconocidos en Chile, llega el tren de Aragua. Chuta, ¿qué pasó? La gente dice: falló la inteligencia. Le echan la culpa como si el sistema hiciera persecución penal y no es su tarea.

La inteligencia hace estudios de futuro; si falló, fue la de 15 años. No la de ahora.

¿Se podría decir que esta percepción de inseguridad lleva a las sociedades a pensar en inteligencia?

Este es un súper buen punto, porque me lleva a dos cosas: la primera, los países cuando han resuelto su problema inteligencia, ha sido post traumas importantes. Después del atentado a las torres gemelas, Estados Unidos modificó su sistema de inteligencia completo. Antes eran agencias parceladas, ahora todas las agencias, excepto una, responden al National Intelligence Council (NIC). Lo segundo, es necesario establecer claramente la diferencia entre Inteligencia y persecución penal. La gente tiende a confundir las dos cosas y son totalmente distintas. Entonces le achacan a la Inteligencia una responsabilidad que no tiene.

Sobre el crimen del exteniente Ronald Ojeda, según los antecedentes que se manejan ¿ve problemas de inteligencia o sólo cree que está detrás el crimen organizado?

El crimen organizado en un fenómeno complejo, que posee varias subcategorías imbricadas entre ellas: narcotráfico, tráfico de armas, tráfico de personas, sicariato, etc. Y también extiende sus redes hacia otros fenómenos sociales, por lo que atribuir ahora vínculos con este caso, es aventurado. Podría ser que haya sido una banda de crimen organizado, mandatado por alguien con algún propósito. Para eso hay que esperar los resultados de la investigación, que no es tarea de la Inteligencia.

Dejar una Respuesta